El IVA y el IRPF de los autónomos

La fiscalidad es uno de los temas más complejos para un autónomo. Es por eso que en la mayoría de las ocasiones lo mejor es delegar este asunto en una gestoría de empresas Mallorca. Sin embargo, como profesionales debemos conocer los aspectos más relevantes que se suceden en este apartado.

Condiciones generales de ambos impuestos

Todos los autónomos están obligados a pagar de forma trimestral dos tipos de impuestos: el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) y el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF).

El autónomo debe aplicar siempre el IVA en sus facturas, a excepción de aquellas actividades económicas que estén exentas de IVA. El IRPF, por su parte, hay que aplicarlo en la mayoría de los casos en los que el autónomo presta sus servicios profesionales a una empresa. No se aplica cuando la factura se realiza a un particular.

Al realizar una factura, el autónomo tiene que añadir el IVA a la base imponible, un IVA que más tarde se liquidará a Hacienda cada trimestre. Se puede decir, por tanto, que el IVA que factura el autónomo no le corresponde a él sino a Hacienda. La gestoría de empresas Mallorca suele ser de gran ayuda para realizar este tipo de liquidaciones trimestrales.

Cuando el autónomo presta sus servicios a una empresa, debe aplicar una retención (IRPF) al dinero que va a recibir. En este caso, es un dinero que se queda el cliente, aunque este lo tendrá que liquidar trimestralmente a Hacienda con el pago del IRPF.